Las gentes del Pirineo

By 13 noviembre, 2008Historia

La riqueza de estos valles son sus gentes, los que han formado el territorio. Su forma de vida tradicional basada en la casa, como núcleo de la organización social, su lengua, sus fiestas y su folclore son los elementos característicos y propios, algunos de los cuales se encuentran en retroceso.

La sociedad de estas montañas se organiza en torno a la casa. Engloba el concepto tradicional de familia ampliada y el patrimonio que ésta posee. La familia ampliada porque, además de los sueños convivirán y aportarán su trabajo al patrimonio familiar el hijo primogénito, futuro amo, con su esposa y sus hijos, el resto de los hijos solteros del amo, y en algunos casos, los cabaleros, o sea aquellas personas que sin tener lazos de parentesco con la familia, se asocian con ella. Este tipo de organización es debida a la necesidad del mantenimiento del patrimonio familiar de forma indivisa, con el fin de garantizar la supervivencia de la casa, que significa mantener la propia existencia de la comunidad. El aumento de las casas o la división de algunas de ellas, pondría en peligro la distribución de los bienes comunales, especialmente donde éstos resultaban escasos. Actualmente es poco lo que queda de esta organización, debido fundamentalmente a la diversificación de la obtención de recursos, que hace que no se dependa de la tierra.

Otro elemento que ha configurado la identidad propia de estos lugares ha sido la lengua. El aragonés ha sido la lengua usada habitualmente en la zona y aún hoy se utiliza en muchas familias como lengua de comunicación. Sin embargo, las influencias externas, motivadas tanto por la llegada de forasteros, como la educación represiva de la posguerra, y la asunción por parte de muchos de los hablantes de que no era una lengua si no un castellano “mal hablado”, ha determinado su retroceso y prácticamente su desaparición.

Otra seña de identidad propia es el folclore. Músicas y bailes tradicionales, fiestas y leyendas, configuran un patrimonio cultural fundamental de toda comunidad que no debe perderse y que tiene su sentido dentro de la tradición oral. Es cierto que las recopilaciones de estos materiales son necesarias para su conservación.

Las danzas tradicionales, las conforman los bailes que se realizaban muchos domingos y días festivos con los músicos del propio pueblo, como sucedía en Tella o en Revilla, hay quedan prácticamente reducidas a los festivales folclóricos y pocos son los que todavía recuerdan cómo se bailaban.

Las fiestas tradicionales tienen un nuevo auge, que atraen a gran número de personas, como el caso del Carnaval de Bielsa, celebración de claro contenido pagano que se ha festejado siempre, incluso a pesar de las prohibiciones franquistas. Son los más atractivos del Pirineo aragonés, por su vistosidad y su singularidad. Los diversos personajes representan, en conjunto, los deseos de fertilidad tanto para los hombres como para las tierras, en el momento en el que el invierno debe dejar paso a la primavera. Para favorecer esto, las trangas golpean el suelo con largos palos que se lanzan al aire al tiempo que se hace ruido con grandes cencerros, o “atacan” a las jóvenes. También se representa la dominación del oso, símbolo de la naturaleza, por el hombre, ya que los domadores llevan atados con cadenas a los onsos y los golpean con palos. Y, destacando entre estas demostraciones de virilidad y dominación, las madamas, vestidas de blanco y con vistosos sombreros con cintas de colores, que representan la pureza, la primavera, la fertilidad.

Finalmente, las leyendas se suceden para explicar aquello a lo que la lógica no puede responder, o que al menos antes no podía. La formación de las cadenas montañosas, la presencia de una fuente, de una ermita, de una Virgen. El porqué de una tradición o de una costumbre, o simplemente la historia del final de un bandolero o de un gigante, son susceptibles de crear una bella historia. Nombre como Monte Perdido, Tres Serols, la Fuen Santa, Codet o Silbán, tienen en estas zonas su explicación o su historia. Pero, en este caso, es mejor preguntar a los ancianos del lugar, que con mucho gusto nos explican las historias.

Fuente: Bielsa y Tella-Sin. Ed.Prames